Después de la experiencia de MAULLÁNDOEL AL AMOR me he dado cuenta que las entradas en serie permiten abordar temáticas desde diferentes visiones, colocándote en una diversidad de posiciones que te influencian desde esas realidades. A propósito de la diversidad, en esta ocasión la nueva serie se dirige a un tema nada simple pero que además me encargaré de revolver para que luego cada lector y cada lectora puedan darle la forma que quieran. Llamémosle a este recorrido SOBREVOLANDO TIQUICIA SOBRE UN PERCHERO DE COLORES, y dejémosle la vía abierta para que crezca en entradas tanto como lo desee. Ah, y sobre el tema nada simple.......dejaré que ustedes lo averigüen
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Hace dos día aproveché que había dejado de llover para irme en picada hasta tocar tierras del Coyol de Alajuela, mi idea era básicamente sumergir las cansadas alas de mi perchero en aguas espirituosas para luego dejarlas secar con el humo de algunos cigarrillos de modo que en máximo 6 horas estuviesen de nuevo listas para emprender el camino hacia cualquier lugar. Ese día me acompañaba quien últimamente se ha vuelto mi duende desestructurador favorito. Entre los dos logramos esquivar los embates de desesperanza que escurrían azarosamente desde el techo del local, luego nos subimos a las sillas y hasta a la mesa pero el creciente nivel de aquel liquido pegajoso hizo que se requiriese la ayuda de un tercero para reemprender la aventura tal y como la habíamos planeado.
Quiso una corriente de aire fresco llevarnos hasta un nuevo destino semioculto entre las grandes piedras que se encuentran a la vera del camino hacia la Garita. El nuevo miembro de la expedición era otro duende cuya naturaleza, tomando en cuenta el leve encuentro, aun no me permito clasificar. Nos encontrábamos en una sede del territorio arcoíris, esos puntos que algunas veces se encienden como luciérnagas para luego desaparecer y algunas otras se convierten en faros que atraen por igual a polillas y esperanzas. Las características vibraciones se empezaron a colar por mis oídos, por mi boca, por mis fosas nasales hasta generar esas cosquillitas en la panza que hacen brotar en casi todas las caras una sonrisa un tanto pecaminosa. El tiempo siguió su cauce hasta que con bombos, platillos y algunos errores de sonido inició el espectáculo principal. No me detendré en narrar los anelidosos movimientos impericios de uno y los aplausos recogidos por otras, pero debo confesar que en esa sucursal de la tierra arcoíris y en esa noche las princesas que aman a otras princesas se llevaron por mucho la mejor parte.
Hace poco menos de una triada de años que no me dejaba ver por alguno de esos lugares y aun cuando estaba empezando a grafittear en mi perchero con crayolas pequeños arcoíris nunca fueron un punto determinante en mi vida. No obstante, me sigue apasionando ver las interacciones entre seres bípedos y algunos bicéfalos. Sentir esas expresiones cargadas de oleadas de libertad, ser cómplice del inicio de una relación que pueda durar solo hasta que se ahogue el ultimo decibel, ver a muchos seguir arrastrando un baúl lleno de cadáveres, y ver a otros que como yo celebramos esa misma libertad de cada cual para determinarse más allá de carteles sociales o subculturas. He de reconocer que de las pocas sucursales arcoíris en los que he aterrizado mientras sobrevuelo Tiquicia, Rick´s ha dejado en mi la agradable sensación del anonimato, de no sentir ojos clavados mientras las garras se extienden tratándose de esconder bajo un saludo digno de las cortes victorianas.
Debo recordarles que lo anterior no es el resultado de una ponderación de visitas, es solo la crónica de lo que pasó y sentí una noche tras la cual de nuevo emprendí el vuelo en mi perchero de colores para aprovechar las corrientes matutinas ascendentes que desde muchos parques y plazas surgían con las notas de un himno que tristemente muy pocos entienden.
El duende desetructurador presente.
ResponderEliminarMe parece una muy buena idea para exponer las aventuras y desventuras de este querido amigo y su perchero, el que viaje junto a él se llevará una grata compañía. Creo que de los mejores sentimientos que buscamos en visitar estos lugares de la sede arcoirirs es evitando esas miradas glaciales, e incomodas (fueraaaaaaa) por parte de los que frecuentan estos sitios. La experiencia en ese lugar fué muy buena. Ya que pocas veces uno no se siente como con algun tipo de asco, o de aislamiento en estas sedes. (con excepcion del pobre doctor/constructos/repetición de pantalón)
Muy buena propuesta Jorge!! quiero recibir mas sobre estas entradas, y mas qeu eso, poder vivirlas! Un abrazo.