martes, 31 de agosto de 2010

Maullándole al amor--------Parte Tres

He de confesar que durante los días de estudio de mercadeo financiero no dejé de darle vuelta a la idea sobre la que quería centrar la última entrada de ésta serie. La relación que tengo con el menor de mis gatos es tan bizarra y tiene tantas aristas que es difícil ubicar un sentimiento no-felino para poderla describir en palabras de humano. Lo aquí plasmado fue uno de éstos intentos por darle forma a mis ideas, no es el mejor ni tampoco el peor, simplemente es el modo en que siento que mi bachicha contaría su experiencia. Este tipo de narrativa gatuna es alternada e imprecisa como el amor, por ambas razones simplemente la dejaremos fluir.


Lumiére du Soleil

En la calle sobre un árbol hay brillosidad que hay que investigar. Se dieron varias vueltas al árbol. De repente suena chicharra de lata gigante y única salida está arriba. Me salvo por un pelo y la lata con chicharra pasa sin verme. Bajar del árbol es difícil. Hay frio. Hace hambre. Hay mucho ruido. Hay mucho oscuro. Hace mucha hambre. Ramas están bien. Esperar a que esté claro para bajar. Esperar. Esperar. Hace hambre. Esperar. Hace mucha mucha sed. No recuerdo antes de árbol. Ya está claro y personas pasan. Hay más ruido. Una vez intento. No se puede, es difícil. Dos vez intento. No se puede, es difícil. Mama!!!!!!!!. Nada. Mamaaaaaaaaaa!!!!!!!!. Nada. Hace más hambre. Hace más sed. Tres intento. No se puede, es difícil. No sé quien es mamá pero, MAMAAAAAA!!!!!. Nada , nada. Hombre se acerca. Me mira. Lo miro. Mammaaaaa!!!!!!. ¿Qué quiere? Otro igual se acerca. Mammmaaaaa!!!!. (…) No hace frío. Hace hambre. Hace mucha mucha mucha sed (…) No hace sed. No hace hambre. ¿Quién es mamá? Hace sueño mucho sue…

El hombre habla. Habla mucho. Habla demasiado. Me mira. Yo lo miro. Habla de: nuevo, camino largo, transporte, caja de cartón, mañana, mañana, mañana. El hombre habla mucho de mañana(…) Hay oscuro pero hay luz. Todo se mueve. La panza se me mueve. Hace sed. Todo se detiene. El hombre me mira. Yo lo miro. Hace oscuro pero hace luz. Todo se mueve. Hace calor. Hace más calor. Todo se para. Hace luz. El hombre es otro. Me levanta del pellejo. Me mira. Yo lo miro. Me abraza. Yo lo miro. Me acaricia. Yo lo miro. Hace hambre. Me mira. Yo como. El hombre dice que me quiere. Yo, simplemente me dejo querer.
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Sería muy presuntuoso esperar que la historia contada por un gato incluya alguna cursilería humana como el amor o el agradecimiento. Es por eso que tras dejar que un gato describa su historia desde Cartago a Alajuela, voy a continuar contándoles la tercera y última forma en que según yo mis gatos me enseñaron a encontrar una pareja.

Es bastante común que las personas, aún cuando saben que estás presuntamente involucrado en una relación, te hablan, con un tono de incierta inocencia, sobre otros seres que para ellos serían perfectos para ti. Dicha situación crece de manera exponencial si tu situación actual es SOLEDAD INDUCIDA O AUTOIMPUESTA. Tras muchas lluvias de confeti, decoraciones de organza y malteadas con sabor a hojas de algún tipo exótico y preocupante de tabaco sientes en tu ser como crece sin razón aparente una anguila de interés por ése otro cualquiera. Probablemente en un tono similar de incierta inocencia te logres topar con una foto del entonces espectro en FB o en la pantalla agrietada de un celular y es entonces cuando aprovechas cualquier situación para acordar una convocatoria pro intimación. Lo que pase después tendrán que preguntárselo a sus gatos y si no tienen, basta con mirar a los ojos a cualquiera que se encuentren en la calle.

martes, 24 de agosto de 2010

Maullándole al amor--------Parte Dos

Sin aburrirlos muchos con las razones didácticas de educación superior que me impidieron escribir desde hace algún tiempo, comparto con ustedes la segunda técnica (según yo y a través de mis gatos) para encontrar pareja.


2-Lua de Prata

El encontrar pareja muchas veces no requiere ningún esfuerzo de nuestra parte, basta con pasearse por las calles y avenidas bajo una lluvia atroz o disfrutando del más soporoso baño de sol para que de un momento a otro surja entre la multitud un par de ventanas cualesquiera en las cuales clavas tu mirada mientras que la parte más inconsciente de tu ser grita todo aquello con lo que llevas soñando desde que viste o viviste tu primera torpe batalla contra el amor. Es así como en esta entrada me referiré, en oposición al estilo de los cursis romances de las películas a blanco y negro, al muy temido, odiado e incomprendido AMOR A PRIMERA VISTA.

Si pensamos en las parejas como algo que debe ser permanente en el tiempo, esta forma de acercamiento podría considerarse baldía y probablemente así lo sea, aunque ante esta serie tentativa de argumentación solo queda recordar que nuestras licencias y restricciones en el amor son autoimpuestas. Es de ésta forma que aun entre la más tumultuosa masa de carnes sudorosas puede surgir el intento de amor por diversión

La típica consecución de hechos empieza cuando de un momento a otro notas que te encuentras sentado en un espacio reducido como una caja de cartón (generalmente con las paredes cubiertas de agujeros de tosca elaboración) mientras tratas de esquivar una mano que se adentra para acariciarte detrás de la nuca. Luego viene la parte donde conocés las cuatro paredes dentro de las cuáles tu nueva compañía te desea liberar. Mientras tratas de sostener con tus garras (de la forma más elegante posible) una taza plástica para brindar por lo desconocido, te das cuenta que la lucha por el oxigeno dentro de la postrera realidad te ha dejado algunas pústulas en las puntas de tus extremidades y por más que tratas de sacudírtelas solo logras evidenciar las marcas de tu pasado. Ante la común vergüenza tras el descubrimiento, los resultados para el día siguiente pueden ser predichos hasta por un pronóstico del clima.

1-Podrías amanecer con las pústulas en peor estado, con lo cual surgen dos opciones, la primera marcharte a casa con el corazón envuelto en la portada de La Nación del día trasanterior o bien hacer tuyo el dicho SARNA CON GUSTO NO PICA y reconstruir la experiencia vivida a la menor brevedad posible

2-Despertar con vendajes bañados en lágrimas cubriendo las heridas, con una sonrisa acostada en tu pecho y algunos besos secretos detrás de la oreja. De nuevo surgen dos caminos que seguir, podrías saber que aunque esa experiencia no se repetirá vos seguirás siendo un poco menos triste o puedes reincidir en la cadena de errores con la misma persona por el tiempo suficiente para que la compañía se vuelva necesaria y luego de muchas veces darte cuenta que sin intentarlo tienes a tu lado a una persona que te hace feliz

Aunque lo parezca, la descripción anterior no se refiere únicamente al revolcón de una noche, por lo tanto aconsejo releerlo pensando en las diferentes formas en que alguna vez compartiste algo más que una sonrisa con alguien que te atraía.

Vivenciar el amor a primera vista puede ser muy riesgoso pero si te lo consientes puede dejarte ese peculiar ardor en la sangre por haberte permitido compartir caricias, besos , conversaciones y hasta lamidas licenciosas. Las posibilidades de vida son infinitas a partir de permitirte estar con otro ser con quien en un principio solo tienes en común un momento suspendido en el tiempo bajo cualquier luna de plata.

martes, 10 de agosto de 2010

Maullándole al amor--------Parte Uno

Como ya algunos sabrán, comparto mi vida entre semana con tres cuadrúpedos maullantes que desde que conocí decidí hacer parte de mi familia. Es posible que al mejor estilo de The Cat Lady me haya vuelto más que un poco loco y es por tanto que puedo ver en mis gatos facetas y lecciones de vida de manera más contundente que entre mis pares bípedos. Espero en ésta y las dos próximas entradas expresar mi sentir sobre al menos tres maneras diferentes de cómo se encuentran las parejas desde la historia de vida de mis tres acompañantes felinos.


1-Chat Fou.

Algunos despertamos una mañana con la cosquillita en la panza por querernos emparejar. Esa profunda necesidad de encontrar otra soledad compatible con la nuestra para que en conjunto se vuelvan compañías y eventualmente amor, es acumulada durante algún tiempo hasta que nos resolvemos a iniciar la planificación de una estrategia.

Lo primero es fijarse el perfil del objetivo, darle forma a esa masa de piel, pelo y ojos que imaginamos, le podemos además asignar un sexo, un área de especialización y hasta un ingreso neto. En el caso de Chat Fou yo simplemente quería una gata. Una vez tengamos claro la forma interna y externa de nuestro objetivo, debemos iniciar un delicado escaneo a nuestro alrededor de manera que podamos identificar si alguno en nuestro entorno se acopla a nuestra construida descripción.

No basta con solo desear una cosa o un ser, también debemos de preocuparnos por planear lo que vamos a hacer una vez que descubramos la reciprocidad de sentimientos. Esto lo digo pues en mi caso una vez que tuve a mi gata en mi casa, Chat Fou se paseo reconociendo el terreno y luego se sentó con sus dos ojos de vidrio clavados en mi como preguntando: ok ya me tenés, ¿ahora qué hacemos? Pregunta a la cual yo no tenía respuesta. Por eso insisto, al buscar pareja, traten de tener claro que harán una vez logren atraer a su objetivo.

Una vez cumplidas todas la necesidades básicas del contrato social de iniciar una relación. Chat Fou dormía apaciblemente la tarde de ése primer día, cuando de repente en un giro del destino y de su cuerpo quedaron en evidencia dos razones que amenazaban el equilibrio de nuestra insipiente relación. Aquellas dos razones eran pachoncitas y peludas y se habían escondido todo ese tiempo bajo su cola. Resultó que mi “elegida” no se acoplaba a mi único requisito de perfil “una gata”. En éste punto podría aburrirlos con todas las situaciones  que surgieron tras el descubrimiento de aquellas motitas, pero simplemente les voy a contar que ni una sola vez pensé en desechar a mi gata/gato ni emprender una nueva búsqueda.

De esa misma forma debemos aceptar que lo que nos cuentan otros o lo que cuenta de sí misma una persona no siempre será real y depende de nuestra jerarquización de requisitos si deseamos o no seguir tal relación. Lo importante es no dejarse llevar por prejuicios ya que las pasiones pueden algunas veces ser más útiles a la hora de buscar una pareja.

Al final la parte más difícil de convivir con una persona o con un gato (si, ya ahora sabemos todos que es un gato) es entender que la convivencia también requiere espacios de distanciamiento durante los cuales ambos seres puedan salir a cazar algunas lagartijas o a brincotear por los cafetales. Es permitirse tener espacios propios donde si lo deseas puedes invitar al otro y por otra parte tener espacios comunes donde ambos son propietarios. De la historia de Chat Fou (gato loco en francés) puedo concluir que algunas veces buscar una pareja inicia con planeamiento y estrategia pero nunca se estará exento de momentos divertidos de los cuales no puedes tener control, lo más importante en estas situaciones es tener claro que vos mismo ponés tus reglas y barreras y así terminás padeciendo o gozando la falta o demasía de éstas.

miércoles, 4 de agosto de 2010

No hay vestidos de princesa en talla REAL

Cuando estaba en humanidades de la UCR nos tocó leer el libro Rosario Tijeras escrito por Jorge Franco. Donde se mira el amor como una fila de seres donde uno ama al que está en frente pero esa persona ama a la que tiene al frente (and so on and so on) y existen 2 personas importantes en la imagen uno que es amado por todos (primero de la fila) y otro que no es amado por nadie, el último.


He de confesar que esta imagen me persiguió por unos años de mi vida y creo que todavía ahora cruje de vez en cuando en las noches dentro de mi armario. Algunos seres humanos viven y sienten el amor con tanta naturalidad como respirar pero existimos otros que nacemos obsesionados con el desamor. Este pensamiento puede sonar aterrador para muchos pero estoy seguro que muchos otros entienden a que me refiero.

El amor y sus instrucciones son sendamente expuestas de modo que sus ideas y metáforas sean adoctrinantes para las masas. El amor tiene colores definidos, frases predeterminadas, comportamientos normados e incluso tiene ese tonito gangoso con el que todos alguna vez nos habremos topado.

Por su parte el desamor no tiene nada en su lugar, es como una cueva oscura donde de un momento a otro topamos con luz sin poder explicarle a nadie dónde estuvimos ni el camino que seguimos para salir de ahí. El drama intrínseco del desamor es por sí mismo adictivo, muchas veces nos encontramos de nuevo ante la posibilidad de amar y el resultado final son pocos seres que se aman y que no se dicen nada.


No quiero que se me malentienda tachando estas actitudes como patológicas ( de eso ya existe bastante) sin embargo las relaciones comúnmente estables se componen por uno que ama y otro que solo se deja amar, el encanto al respecto está en el intercambio de roles y en la renovación constante. Recuerde: “SI SE ACABA, NO OLVIDE EXTENDER UN CERTIFICADO DE PARTICIPACIÓN Y SIGA ADELANTE” Permítase muchas equivocaciones, experimente el desamor no como algo triste si no como la más clara muestra de que usted no vive en un cuento de hadas, al fin y al cabo existen muy pocas personas que se ven bien con un vestido de princesa.