A partir de las pocas entradas que forman este viaje que ha sido LAS ALAS DE ALGUN PERCHERO, me he permitido dibujar y desdibujar muchas veces mi voz a través de la lira digital, he experimentado con matices, con formas de narrar eventos y exorcismos, con muchas y tantas cosas que incluso me he dado la licencia de publicar entradas que nunca debieron haber sido publicadas. Esta consecución de hechos me ha llevado a la tangible sensación de claridad acerca de la forma que mejor se me da para, de una manera segura para mí y para los lectores, develar chismes y crónicas con un acento tan agridulce como si se tratase de la imagen de una abuelita contando la historia del muñeco de jengibre sentada en una barra donde los vidrios vacios se pasean en frente como evidencia fehaciente del aguardentoso aliento de dicha viejecita. En definitiva lo mío es la magia realística sumergida en un balde de ácido. Para algunos, dicha afirmación puede ser asfixiante pero en mi caso se ha convertido en la mejor manera de dejarme fluir a mí mismo. Sin más les presento la tercera parte de SOBREVOLANDO TIQUICIA SOBRE UN PERCHERO DE COLORES.
Durante las últimas semanas las aguas llovidas se han impregnado no solo en las ropas y en el perchero, el cual actualmente luce con orgullo varios brotes de helecho, sino también en las más profundas cavidades de los duendes y los trolls. Me acuso de disfrutar ver a los seres caminar de puntillas tratando de esquivar los charcos que poco a poco se van juntando hasta convertise en lagunas infranqueables mientras intentan cubrirse de la lluvia con la portada de la Nacion que anuncia la muerte de algún duende de la Argentina.
Tal malsana diversión se ha convertido en un vicio para mi, de modo que al sentir las primeras gotas manchándome el sombrero, busco con premura algún sitio seguro desde el cual pueda apreciar en toda su magnitud las reacciones de entes físicos y manifestaciones del más allá. Algunos emprenden atropelladas carreras como si la lluvia fuese un derrame de petróleo, alzan a sus hijos ofreciéndolos a los truenos de Zeus y lo más curioso es que al apagarse la ducha celestial son los únicos que se muestran visiblemente molestos. No es de mi agrado decirlo pero la gran mayoría pertenece a este clan. Algunos novatos se arremolinan como bandadas de pericos y entre risas y pisotones se bautizan una y otra vez con aguas cloacales y como si fuese una burla de la vida, es justamente dicha algarabía la que parece detener las cataratas de Tlaloc.
Entre las risas de unos y el repudio de otros se abre cual abanico andaluz una innumerable gama de actitudes que por su baja representatividad dejaré que ustedes mismos clasifiquen en las próximas lluvias. Sin embargo me daré licencia para comentar la reacción de un ser (no se si duende o troll) ante las primeras gotas de lo que en pocos segundos se convirtió en uno de los aguaceros más atroces que mis ojos han visto caer. Los roncos bufidos de la vaca celeste acompañados de grandes goterones fueron como alarma de bomba y todos trataron de buscar refugio corriendo, saltando, arrastrándose, gateando, mirando con súplica. Incluso yo mismo abrí mi paraguas roto por la armadura el cual había encontrado en una noche de aventura, pues todo indicaba que las dimensiones de lo que sobrevendría serían épicas. Fue sencillo diferenciar un punto inmóvil entre la masa en fuga y fue así como ya todo dejo de ser llamativo. Me intrigaba realmente ver en medio de ese parque esa figura que permanecía con los ojos clavados en el suelo de donde, me permití adivinar, no se despegarían hasta que la lluvia cesara. No importaron las ráfagas heladas de gotas finas que como agujas se te incrustaban en la carne, tampoco importaron las series interminables de truenos y relámpagos que amenazaban con dejarte en una posición más que incómoda, no fueron importantes los empujones de los últimos seres en búsqueda de refugio. Aquel ser no se movió, y como yo había adivinado nunca despegó los ojos del suelo. Mil pensamientos atacaban mi mente, en especial los de supervivencia pero preferí acallarlos y seguir viviendo ese momento del cual no quería perderme ni un segundo aun cuando las gotas me obligaban a triplicar mi ritmo de pestañeo.
Probablemente nunca sabré los motivos que hicieron a ese ser quedarse inmóvil bajo la lluvia, de hecho aun no logro saber cuáles fueron mis motivos para ser el silente compañero de su experiencia, y en realidad si debo ser sincero les puedo asegurar que ninguno de los detalles cósmicos o etéreos que mediaron para ponernos a ambos dos en dicho instante me son relevantes. Cuando la lluvia cesó por completo el ser siguió su camino y se perdió dejando una estela de colores, por su parte los cielos respondieron con un arcoíris y cual si se tratase de la batiseñal supe que era momento de emprender de nuevo el vuelo. Muchas otras veces me he vuelto encontrar con aquel ser y aun ahora no estoy seguro si es duende o troll.
Espero que hayan disfrutado conmigo esta crónica sobre…………….¿Lluvia?.............NO, JAMAS!!!!!!!
Espero que no hayan creído que les dejaría el tema real de la crónica tan al descubierto.
Las alas de algún perchero
viernes, 1 de octubre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
SOBREVOLANDO TIQUICIA SOBRE UN PERCHERO DE COLORES---2
Sobrevolando mí muy querido casco central de la provincia de Alajuela el día de ayer, una purrujita familiar empezó a mordisquearme la oreja izquierda, en un inicio fue una sensación inquietantemente agradable y luego, bueno, luego también siguió siendo inquietantemente agradable. Tanto fue así que decidí inmortalizar dicha sensación y para continuar con las familiaridades, invité a mi duende desestructurador a acompañarme. La aventura inició bajos los arcos dorados que todos conocemos, hasta terminar en un centro tribal de higiene impecable. La hazaña y fin de dicha aventura la muestro con orgullo en mi oreja como una metalización de aquellas ganas de seguir sintiendo aquellos mordisquillos.
Esta vez la aventura parecía nos ser material para continuar la serie SOBREVOLANDO TIQUICIA SOBRE UN PERCHERO DE COLORES, al menos eso pensé tras despedirme de mi compañero de aventuras. No obstante, rememorando uno de los tópicos de conversación que sin ninguna seriedad habíamos compartido bajo los arcos dorados, recordé haber leído sobre el modo en que para algunos las modificaciones corporales terminan siendo una expresión hacia el mundo aseverando que su cuerpo les pertenece y son los únicos que deciden sobre él. Sin ningún problema llegué a la conclusión que en mi caso dicha teoría no aplicaba pues la medialuna en la oreja y la estaca de metal en la lengua no son para mí ningún modo de protesta, pero al mismo tiempo esta idea fue el detonante cuestionador sobre los modos simbólicos en que algunas almas arco iris le decimos a un entorno social más o menos definido: “Con mi cuerpo (y por extensión con mi vida) yo hago lo que yo quiero”
Nota: todo será tratado en 1era persona del plural pues no puedo escribir sobre situaciones que no conozco y/o he vivido es por tanto que omito estereotipos que no he experimentado dentro de mi pecho y no por eso dejan de ser reales.
Algunos tratamos de levantar al arte como estandarte, nos apoyamos en supuestas homosexualidades bibliográficas y nos sentimos parte de la reencarnación de un espíritu de musas que de alguna forma nos hace deserotizar las figuras femeninas. Es así como buscamos y conseguimos refugio y aprobación en los camerinos resguardados según nosotros tras figuras como los onnagata del kabuki. Otros escribimos describiendo sensaciones que nos parece trascienden las banalmente comunes relaciones entre sexos opuestos y así nuestros escritos, cuentos y poesías son alabadas incluso por los más grandes detractores de nuestra sexualidad.
Otros hacemos ondear la bandera de seis colores y nos jugamos la vida gritando consignas de lucha por los derechos humanos y es que también nos sentimos humanos y es que de verdad creemos que los que sienten como nosotros también son humanos. En nuestro pecho empieza a crecer la sensibilidad social y las raíces llegan tan profundo que nos llegamos a dar cuenta que nuestra lucha solo es una parte de la conquista real de la libertad y por tanto cruzamos caminos con otros luchadores de causas diferentes pero nunca opuestas.
Existen también ocasiones en que declaramos nuestro sentir apoyados en otros que a nuestro lado están dispuestos a afrontar cualquier cosa, juntos conquistamos nuevos espacios, juntos se vuelve innecesario (pero no deja de ser importante) marchar, juntos se construyen barreras de seguridad, juntos se desmitifican relaciones, juntos se logra ser realmente libres.
Existen muchas formas en que con mi propia voz le digo a los jerarcas de CR que pueden pensar lo que quieran pero que sobre mi cuerpo nadie decide más que yo, existen muchas otras con clamores similares que percibo pero que no conozco y hay algunas grupales que poco a poco inician su canto aquí y allá y más que libertad piden igualdad.
Lo más curioso, es que todo empezó con la materialización de un deseo. Tal como debería iniciar cualquier camino a la Atlantis. Bueno reemprendo mi vuelo para aprovechar las corrientes de los suspiros que salen a las 250pm de todos los edificios de oficinas.
Esta vez la aventura parecía nos ser material para continuar la serie SOBREVOLANDO TIQUICIA SOBRE UN PERCHERO DE COLORES, al menos eso pensé tras despedirme de mi compañero de aventuras. No obstante, rememorando uno de los tópicos de conversación que sin ninguna seriedad habíamos compartido bajo los arcos dorados, recordé haber leído sobre el modo en que para algunos las modificaciones corporales terminan siendo una expresión hacia el mundo aseverando que su cuerpo les pertenece y son los únicos que deciden sobre él. Sin ningún problema llegué a la conclusión que en mi caso dicha teoría no aplicaba pues la medialuna en la oreja y la estaca de metal en la lengua no son para mí ningún modo de protesta, pero al mismo tiempo esta idea fue el detonante cuestionador sobre los modos simbólicos en que algunas almas arco iris le decimos a un entorno social más o menos definido: “Con mi cuerpo (y por extensión con mi vida) yo hago lo que yo quiero”
Nota: todo será tratado en 1era persona del plural pues no puedo escribir sobre situaciones que no conozco y/o he vivido es por tanto que omito estereotipos que no he experimentado dentro de mi pecho y no por eso dejan de ser reales.
Algunos tratamos de levantar al arte como estandarte, nos apoyamos en supuestas homosexualidades bibliográficas y nos sentimos parte de la reencarnación de un espíritu de musas que de alguna forma nos hace deserotizar las figuras femeninas. Es así como buscamos y conseguimos refugio y aprobación en los camerinos resguardados según nosotros tras figuras como los onnagata del kabuki. Otros escribimos describiendo sensaciones que nos parece trascienden las banalmente comunes relaciones entre sexos opuestos y así nuestros escritos, cuentos y poesías son alabadas incluso por los más grandes detractores de nuestra sexualidad.
Otros hacemos ondear la bandera de seis colores y nos jugamos la vida gritando consignas de lucha por los derechos humanos y es que también nos sentimos humanos y es que de verdad creemos que los que sienten como nosotros también son humanos. En nuestro pecho empieza a crecer la sensibilidad social y las raíces llegan tan profundo que nos llegamos a dar cuenta que nuestra lucha solo es una parte de la conquista real de la libertad y por tanto cruzamos caminos con otros luchadores de causas diferentes pero nunca opuestas.
Existen también ocasiones en que declaramos nuestro sentir apoyados en otros que a nuestro lado están dispuestos a afrontar cualquier cosa, juntos conquistamos nuevos espacios, juntos se vuelve innecesario (pero no deja de ser importante) marchar, juntos se construyen barreras de seguridad, juntos se desmitifican relaciones, juntos se logra ser realmente libres.
Existen muchas formas en que con mi propia voz le digo a los jerarcas de CR que pueden pensar lo que quieran pero que sobre mi cuerpo nadie decide más que yo, existen muchas otras con clamores similares que percibo pero que no conozco y hay algunas grupales que poco a poco inician su canto aquí y allá y más que libertad piden igualdad.
Lo más curioso, es que todo empezó con la materialización de un deseo. Tal como debería iniciar cualquier camino a la Atlantis. Bueno reemprendo mi vuelo para aprovechar las corrientes de los suspiros que salen a las 250pm de todos los edificios de oficinas.
jueves, 16 de septiembre de 2010
SOBREVOLANDO TIQUICIA SOBRE UN PERCHERO DE COLORES---1
Después de la experiencia de MAULLÁNDOEL AL AMOR me he dado cuenta que las entradas en serie permiten abordar temáticas desde diferentes visiones, colocándote en una diversidad de posiciones que te influencian desde esas realidades. A propósito de la diversidad, en esta ocasión la nueva serie se dirige a un tema nada simple pero que además me encargaré de revolver para que luego cada lector y cada lectora puedan darle la forma que quieran. Llamémosle a este recorrido SOBREVOLANDO TIQUICIA SOBRE UN PERCHERO DE COLORES, y dejémosle la vía abierta para que crezca en entradas tanto como lo desee. Ah, y sobre el tema nada simple.......dejaré que ustedes lo averigüen
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Hace dos día aproveché que había dejado de llover para irme en picada hasta tocar tierras del Coyol de Alajuela, mi idea era básicamente sumergir las cansadas alas de mi perchero en aguas espirituosas para luego dejarlas secar con el humo de algunos cigarrillos de modo que en máximo 6 horas estuviesen de nuevo listas para emprender el camino hacia cualquier lugar. Ese día me acompañaba quien últimamente se ha vuelto mi duende desestructurador favorito. Entre los dos logramos esquivar los embates de desesperanza que escurrían azarosamente desde el techo del local, luego nos subimos a las sillas y hasta a la mesa pero el creciente nivel de aquel liquido pegajoso hizo que se requiriese la ayuda de un tercero para reemprender la aventura tal y como la habíamos planeado.
Quiso una corriente de aire fresco llevarnos hasta un nuevo destino semioculto entre las grandes piedras que se encuentran a la vera del camino hacia la Garita. El nuevo miembro de la expedición era otro duende cuya naturaleza, tomando en cuenta el leve encuentro, aun no me permito clasificar. Nos encontrábamos en una sede del territorio arcoíris, esos puntos que algunas veces se encienden como luciérnagas para luego desaparecer y algunas otras se convierten en faros que atraen por igual a polillas y esperanzas. Las características vibraciones se empezaron a colar por mis oídos, por mi boca, por mis fosas nasales hasta generar esas cosquillitas en la panza que hacen brotar en casi todas las caras una sonrisa un tanto pecaminosa. El tiempo siguió su cauce hasta que con bombos, platillos y algunos errores de sonido inició el espectáculo principal. No me detendré en narrar los anelidosos movimientos impericios de uno y los aplausos recogidos por otras, pero debo confesar que en esa sucursal de la tierra arcoíris y en esa noche las princesas que aman a otras princesas se llevaron por mucho la mejor parte.
Hace poco menos de una triada de años que no me dejaba ver por alguno de esos lugares y aun cuando estaba empezando a grafittear en mi perchero con crayolas pequeños arcoíris nunca fueron un punto determinante en mi vida. No obstante, me sigue apasionando ver las interacciones entre seres bípedos y algunos bicéfalos. Sentir esas expresiones cargadas de oleadas de libertad, ser cómplice del inicio de una relación que pueda durar solo hasta que se ahogue el ultimo decibel, ver a muchos seguir arrastrando un baúl lleno de cadáveres, y ver a otros que como yo celebramos esa misma libertad de cada cual para determinarse más allá de carteles sociales o subculturas. He de reconocer que de las pocas sucursales arcoíris en los que he aterrizado mientras sobrevuelo Tiquicia, Rick´s ha dejado en mi la agradable sensación del anonimato, de no sentir ojos clavados mientras las garras se extienden tratándose de esconder bajo un saludo digno de las cortes victorianas.
Debo recordarles que lo anterior no es el resultado de una ponderación de visitas, es solo la crónica de lo que pasó y sentí una noche tras la cual de nuevo emprendí el vuelo en mi perchero de colores para aprovechar las corrientes matutinas ascendentes que desde muchos parques y plazas surgían con las notas de un himno que tristemente muy pocos entienden.
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Hace dos día aproveché que había dejado de llover para irme en picada hasta tocar tierras del Coyol de Alajuela, mi idea era básicamente sumergir las cansadas alas de mi perchero en aguas espirituosas para luego dejarlas secar con el humo de algunos cigarrillos de modo que en máximo 6 horas estuviesen de nuevo listas para emprender el camino hacia cualquier lugar. Ese día me acompañaba quien últimamente se ha vuelto mi duende desestructurador favorito. Entre los dos logramos esquivar los embates de desesperanza que escurrían azarosamente desde el techo del local, luego nos subimos a las sillas y hasta a la mesa pero el creciente nivel de aquel liquido pegajoso hizo que se requiriese la ayuda de un tercero para reemprender la aventura tal y como la habíamos planeado.
Quiso una corriente de aire fresco llevarnos hasta un nuevo destino semioculto entre las grandes piedras que se encuentran a la vera del camino hacia la Garita. El nuevo miembro de la expedición era otro duende cuya naturaleza, tomando en cuenta el leve encuentro, aun no me permito clasificar. Nos encontrábamos en una sede del territorio arcoíris, esos puntos que algunas veces se encienden como luciérnagas para luego desaparecer y algunas otras se convierten en faros que atraen por igual a polillas y esperanzas. Las características vibraciones se empezaron a colar por mis oídos, por mi boca, por mis fosas nasales hasta generar esas cosquillitas en la panza que hacen brotar en casi todas las caras una sonrisa un tanto pecaminosa. El tiempo siguió su cauce hasta que con bombos, platillos y algunos errores de sonido inició el espectáculo principal. No me detendré en narrar los anelidosos movimientos impericios de uno y los aplausos recogidos por otras, pero debo confesar que en esa sucursal de la tierra arcoíris y en esa noche las princesas que aman a otras princesas se llevaron por mucho la mejor parte.
Hace poco menos de una triada de años que no me dejaba ver por alguno de esos lugares y aun cuando estaba empezando a grafittear en mi perchero con crayolas pequeños arcoíris nunca fueron un punto determinante en mi vida. No obstante, me sigue apasionando ver las interacciones entre seres bípedos y algunos bicéfalos. Sentir esas expresiones cargadas de oleadas de libertad, ser cómplice del inicio de una relación que pueda durar solo hasta que se ahogue el ultimo decibel, ver a muchos seguir arrastrando un baúl lleno de cadáveres, y ver a otros que como yo celebramos esa misma libertad de cada cual para determinarse más allá de carteles sociales o subculturas. He de reconocer que de las pocas sucursales arcoíris en los que he aterrizado mientras sobrevuelo Tiquicia, Rick´s ha dejado en mi la agradable sensación del anonimato, de no sentir ojos clavados mientras las garras se extienden tratándose de esconder bajo un saludo digno de las cortes victorianas.
Debo recordarles que lo anterior no es el resultado de una ponderación de visitas, es solo la crónica de lo que pasó y sentí una noche tras la cual de nuevo emprendí el vuelo en mi perchero de colores para aprovechar las corrientes matutinas ascendentes que desde muchos parques y plazas surgían con las notas de un himno que tristemente muy pocos entienden.
martes, 31 de agosto de 2010
Maullándole al amor--------Parte Tres
He de confesar que durante los días de estudio de mercadeo financiero no dejé de darle vuelta a la idea sobre la que quería centrar la última entrada de ésta serie. La relación que tengo con el menor de mis gatos es tan bizarra y tiene tantas aristas que es difícil ubicar un sentimiento no-felino para poderla describir en palabras de humano. Lo aquí plasmado fue uno de éstos intentos por darle forma a mis ideas, no es el mejor ni tampoco el peor, simplemente es el modo en que siento que mi bachicha contaría su experiencia. Este tipo de narrativa gatuna es alternada e imprecisa como el amor, por ambas razones simplemente la dejaremos fluir.
Lumiére du Soleil
En la calle sobre un árbol hay brillosidad que hay que investigar. Se dieron varias vueltas al árbol. De repente suena chicharra de lata gigante y única salida está arriba. Me salvo por un pelo y la lata con chicharra pasa sin verme. Bajar del árbol es difícil. Hay frio. Hace hambre. Hay mucho ruido. Hay mucho oscuro. Hace mucha hambre. Ramas están bien. Esperar a que esté claro para bajar. Esperar. Esperar. Hace hambre. Esperar. Hace mucha mucha sed. No recuerdo antes de árbol. Ya está claro y personas pasan. Hay más ruido. Una vez intento. No se puede, es difícil. Dos vez intento. No se puede, es difícil. Mama!!!!!!!!. Nada. Mamaaaaaaaaaa!!!!!!!!. Nada. Hace más hambre. Hace más sed. Tres intento. No se puede, es difícil. No sé quien es mamá pero, MAMAAAAAA!!!!!. Nada , nada. Hombre se acerca. Me mira. Lo miro. Mammaaaaa!!!!!!. ¿Qué quiere? Otro igual se acerca. Mammmaaaaa!!!!. (…) No hace frío. Hace hambre. Hace mucha mucha mucha sed (…) No hace sed. No hace hambre. ¿Quién es mamá? Hace sueño mucho sue…
El hombre habla. Habla mucho. Habla demasiado. Me mira. Yo lo miro. Habla de: nuevo, camino largo, transporte, caja de cartón, mañana, mañana, mañana. El hombre habla mucho de mañana(…) Hay oscuro pero hay luz. Todo se mueve. La panza se me mueve. Hace sed. Todo se detiene. El hombre me mira. Yo lo miro. Hace oscuro pero hace luz. Todo se mueve. Hace calor. Hace más calor. Todo se para. Hace luz. El hombre es otro. Me levanta del pellejo. Me mira. Yo lo miro. Me abraza. Yo lo miro. Me acaricia. Yo lo miro. Hace hambre. Me mira. Yo como. El hombre dice que me quiere. Yo, simplemente me dejo querer.
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Sería muy presuntuoso esperar que la historia contada por un gato incluya alguna cursilería humana como el amor o el agradecimiento. Es por eso que tras dejar que un gato describa su historia desde Cartago a Alajuela, voy a continuar contándoles la tercera y última forma en que según yo mis gatos me enseñaron a encontrar una pareja.
Es bastante común que las personas, aún cuando saben que estás presuntamente involucrado en una relación, te hablan, con un tono de incierta inocencia, sobre otros seres que para ellos serían perfectos para ti. Dicha situación crece de manera exponencial si tu situación actual es SOLEDAD INDUCIDA O AUTOIMPUESTA. Tras muchas lluvias de confeti, decoraciones de organza y malteadas con sabor a hojas de algún tipo exótico y preocupante de tabaco sientes en tu ser como crece sin razón aparente una anguila de interés por ése otro cualquiera. Probablemente en un tono similar de incierta inocencia te logres topar con una foto del entonces espectro en FB o en la pantalla agrietada de un celular y es entonces cuando aprovechas cualquier situación para acordar una convocatoria pro intimación. Lo que pase después tendrán que preguntárselo a sus gatos y si no tienen, basta con mirar a los ojos a cualquiera que se encuentren en la calle.
Lumiére du Soleil
En la calle sobre un árbol hay brillosidad que hay que investigar. Se dieron varias vueltas al árbol. De repente suena chicharra de lata gigante y única salida está arriba. Me salvo por un pelo y la lata con chicharra pasa sin verme. Bajar del árbol es difícil. Hay frio. Hace hambre. Hay mucho ruido. Hay mucho oscuro. Hace mucha hambre. Ramas están bien. Esperar a que esté claro para bajar. Esperar. Esperar. Hace hambre. Esperar. Hace mucha mucha sed. No recuerdo antes de árbol. Ya está claro y personas pasan. Hay más ruido. Una vez intento. No se puede, es difícil. Dos vez intento. No se puede, es difícil. Mama!!!!!!!!. Nada. Mamaaaaaaaaaa!!!!!!!!. Nada. Hace más hambre. Hace más sed. Tres intento. No se puede, es difícil. No sé quien es mamá pero, MAMAAAAAA!!!!!. Nada , nada. Hombre se acerca. Me mira. Lo miro. Mammaaaaa!!!!!!. ¿Qué quiere? Otro igual se acerca. Mammmaaaaa!!!!. (…) No hace frío. Hace hambre. Hace mucha mucha mucha sed (…) No hace sed. No hace hambre. ¿Quién es mamá? Hace sueño mucho sue…
El hombre habla. Habla mucho. Habla demasiado. Me mira. Yo lo miro. Habla de: nuevo, camino largo, transporte, caja de cartón, mañana, mañana, mañana. El hombre habla mucho de mañana(…) Hay oscuro pero hay luz. Todo se mueve. La panza se me mueve. Hace sed. Todo se detiene. El hombre me mira. Yo lo miro. Hace oscuro pero hace luz. Todo se mueve. Hace calor. Hace más calor. Todo se para. Hace luz. El hombre es otro. Me levanta del pellejo. Me mira. Yo lo miro. Me abraza. Yo lo miro. Me acaricia. Yo lo miro. Hace hambre. Me mira. Yo como. El hombre dice que me quiere. Yo, simplemente me dejo querer.
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Sería muy presuntuoso esperar que la historia contada por un gato incluya alguna cursilería humana como el amor o el agradecimiento. Es por eso que tras dejar que un gato describa su historia desde Cartago a Alajuela, voy a continuar contándoles la tercera y última forma en que según yo mis gatos me enseñaron a encontrar una pareja.
Es bastante común que las personas, aún cuando saben que estás presuntamente involucrado en una relación, te hablan, con un tono de incierta inocencia, sobre otros seres que para ellos serían perfectos para ti. Dicha situación crece de manera exponencial si tu situación actual es SOLEDAD INDUCIDA O AUTOIMPUESTA. Tras muchas lluvias de confeti, decoraciones de organza y malteadas con sabor a hojas de algún tipo exótico y preocupante de tabaco sientes en tu ser como crece sin razón aparente una anguila de interés por ése otro cualquiera. Probablemente en un tono similar de incierta inocencia te logres topar con una foto del entonces espectro en FB o en la pantalla agrietada de un celular y es entonces cuando aprovechas cualquier situación para acordar una convocatoria pro intimación. Lo que pase después tendrán que preguntárselo a sus gatos y si no tienen, basta con mirar a los ojos a cualquiera que se encuentren en la calle.
martes, 24 de agosto de 2010
Maullándole al amor--------Parte Dos
Sin aburrirlos muchos con las razones didácticas de educación superior que me impidieron escribir desde hace algún tiempo, comparto con ustedes la segunda técnica (según yo y a través de mis gatos) para encontrar pareja.
2-Lua de Prata
El encontrar pareja muchas veces no requiere ningún esfuerzo de nuestra parte, basta con pasearse por las calles y avenidas bajo una lluvia atroz o disfrutando del más soporoso baño de sol para que de un momento a otro surja entre la multitud un par de ventanas cualesquiera en las cuales clavas tu mirada mientras que la parte más inconsciente de tu ser grita todo aquello con lo que llevas soñando desde que viste o viviste tu primera torpe batalla contra el amor. Es así como en esta entrada me referiré, en oposición al estilo de los cursis romances de las películas a blanco y negro, al muy temido, odiado e incomprendido AMOR A PRIMERA VISTA.
Si pensamos en las parejas como algo que debe ser permanente en el tiempo, esta forma de acercamiento podría considerarse baldía y probablemente así lo sea, aunque ante esta serie tentativa de argumentación solo queda recordar que nuestras licencias y restricciones en el amor son autoimpuestas. Es de ésta forma que aun entre la más tumultuosa masa de carnes sudorosas puede surgir el intento de amor por diversión
La típica consecución de hechos empieza cuando de un momento a otro notas que te encuentras sentado en un espacio reducido como una caja de cartón (generalmente con las paredes cubiertas de agujeros de tosca elaboración) mientras tratas de esquivar una mano que se adentra para acariciarte detrás de la nuca. Luego viene la parte donde conocés las cuatro paredes dentro de las cuáles tu nueva compañía te desea liberar. Mientras tratas de sostener con tus garras (de la forma más elegante posible) una taza plástica para brindar por lo desconocido, te das cuenta que la lucha por el oxigeno dentro de la postrera realidad te ha dejado algunas pústulas en las puntas de tus extremidades y por más que tratas de sacudírtelas solo logras evidenciar las marcas de tu pasado. Ante la común vergüenza tras el descubrimiento, los resultados para el día siguiente pueden ser predichos hasta por un pronóstico del clima.
1-Podrías amanecer con las pústulas en peor estado, con lo cual surgen dos opciones, la primera marcharte a casa con el corazón envuelto en la portada de La Nación del día trasanterior o bien hacer tuyo el dicho SARNA CON GUSTO NO PICA y reconstruir la experiencia vivida a la menor brevedad posible
2-Despertar con vendajes bañados en lágrimas cubriendo las heridas, con una sonrisa acostada en tu pecho y algunos besos secretos detrás de la oreja. De nuevo surgen dos caminos que seguir, podrías saber que aunque esa experiencia no se repetirá vos seguirás siendo un poco menos triste o puedes reincidir en la cadena de errores con la misma persona por el tiempo suficiente para que la compañía se vuelva necesaria y luego de muchas veces darte cuenta que sin intentarlo tienes a tu lado a una persona que te hace feliz
Aunque lo parezca, la descripción anterior no se refiere únicamente al revolcón de una noche, por lo tanto aconsejo releerlo pensando en las diferentes formas en que alguna vez compartiste algo más que una sonrisa con alguien que te atraía.
Vivenciar el amor a primera vista puede ser muy riesgoso pero si te lo consientes puede dejarte ese peculiar ardor en la sangre por haberte permitido compartir caricias, besos , conversaciones y hasta lamidas licenciosas. Las posibilidades de vida son infinitas a partir de permitirte estar con otro ser con quien en un principio solo tienes en común un momento suspendido en el tiempo bajo cualquier luna de plata.
2-Lua de Prata
El encontrar pareja muchas veces no requiere ningún esfuerzo de nuestra parte, basta con pasearse por las calles y avenidas bajo una lluvia atroz o disfrutando del más soporoso baño de sol para que de un momento a otro surja entre la multitud un par de ventanas cualesquiera en las cuales clavas tu mirada mientras que la parte más inconsciente de tu ser grita todo aquello con lo que llevas soñando desde que viste o viviste tu primera torpe batalla contra el amor. Es así como en esta entrada me referiré, en oposición al estilo de los cursis romances de las películas a blanco y negro, al muy temido, odiado e incomprendido AMOR A PRIMERA VISTA.
Si pensamos en las parejas como algo que debe ser permanente en el tiempo, esta forma de acercamiento podría considerarse baldía y probablemente así lo sea, aunque ante esta serie tentativa de argumentación solo queda recordar que nuestras licencias y restricciones en el amor son autoimpuestas. Es de ésta forma que aun entre la más tumultuosa masa de carnes sudorosas puede surgir el intento de amor por diversión
La típica consecución de hechos empieza cuando de un momento a otro notas que te encuentras sentado en un espacio reducido como una caja de cartón (generalmente con las paredes cubiertas de agujeros de tosca elaboración) mientras tratas de esquivar una mano que se adentra para acariciarte detrás de la nuca. Luego viene la parte donde conocés las cuatro paredes dentro de las cuáles tu nueva compañía te desea liberar. Mientras tratas de sostener con tus garras (de la forma más elegante posible) una taza plástica para brindar por lo desconocido, te das cuenta que la lucha por el oxigeno dentro de la postrera realidad te ha dejado algunas pústulas en las puntas de tus extremidades y por más que tratas de sacudírtelas solo logras evidenciar las marcas de tu pasado. Ante la común vergüenza tras el descubrimiento, los resultados para el día siguiente pueden ser predichos hasta por un pronóstico del clima.
1-Podrías amanecer con las pústulas en peor estado, con lo cual surgen dos opciones, la primera marcharte a casa con el corazón envuelto en la portada de La Nación del día trasanterior o bien hacer tuyo el dicho SARNA CON GUSTO NO PICA y reconstruir la experiencia vivida a la menor brevedad posible
2-Despertar con vendajes bañados en lágrimas cubriendo las heridas, con una sonrisa acostada en tu pecho y algunos besos secretos detrás de la oreja. De nuevo surgen dos caminos que seguir, podrías saber que aunque esa experiencia no se repetirá vos seguirás siendo un poco menos triste o puedes reincidir en la cadena de errores con la misma persona por el tiempo suficiente para que la compañía se vuelva necesaria y luego de muchas veces darte cuenta que sin intentarlo tienes a tu lado a una persona que te hace feliz
Aunque lo parezca, la descripción anterior no se refiere únicamente al revolcón de una noche, por lo tanto aconsejo releerlo pensando en las diferentes formas en que alguna vez compartiste algo más que una sonrisa con alguien que te atraía.
Vivenciar el amor a primera vista puede ser muy riesgoso pero si te lo consientes puede dejarte ese peculiar ardor en la sangre por haberte permitido compartir caricias, besos , conversaciones y hasta lamidas licenciosas. Las posibilidades de vida son infinitas a partir de permitirte estar con otro ser con quien en un principio solo tienes en común un momento suspendido en el tiempo bajo cualquier luna de plata.
martes, 10 de agosto de 2010
Maullándole al amor--------Parte Uno
Como ya algunos sabrán, comparto mi vida entre semana con tres cuadrúpedos maullantes que desde que conocí decidí hacer parte de mi familia. Es posible que al mejor estilo de The Cat Lady me haya vuelto más que un poco loco y es por tanto que puedo ver en mis gatos facetas y lecciones de vida de manera más contundente que entre mis pares bípedos. Espero en ésta y las dos próximas entradas expresar mi sentir sobre al menos tres maneras diferentes de cómo se encuentran las parejas desde la historia de vida de mis tres acompañantes felinos.
1-Chat Fou.
Algunos despertamos una mañana con la cosquillita en la panza por querernos emparejar. Esa profunda necesidad de encontrar otra soledad compatible con la nuestra para que en conjunto se vuelvan compañías y eventualmente amor, es acumulada durante algún tiempo hasta que nos resolvemos a iniciar la planificación de una estrategia.
Lo primero es fijarse el perfil del objetivo, darle forma a esa masa de piel, pelo y ojos que imaginamos, le podemos además asignar un sexo, un área de especialización y hasta un ingreso neto. En el caso de Chat Fou yo simplemente quería una gata. Una vez tengamos claro la forma interna y externa de nuestro objetivo, debemos iniciar un delicado escaneo a nuestro alrededor de manera que podamos identificar si alguno en nuestro entorno se acopla a nuestra construida descripción.
No basta con solo desear una cosa o un ser, también debemos de preocuparnos por planear lo que vamos a hacer una vez que descubramos la reciprocidad de sentimientos. Esto lo digo pues en mi caso una vez que tuve a mi gata en mi casa, Chat Fou se paseo reconociendo el terreno y luego se sentó con sus dos ojos de vidrio clavados en mi como preguntando: ok ya me tenés, ¿ahora qué hacemos? Pregunta a la cual yo no tenía respuesta. Por eso insisto, al buscar pareja, traten de tener claro que harán una vez logren atraer a su objetivo.
Una vez cumplidas todas la necesidades básicas del contrato social de iniciar una relación. Chat Fou dormía apaciblemente la tarde de ése primer día, cuando de repente en un giro del destino y de su cuerpo quedaron en evidencia dos razones que amenazaban el equilibrio de nuestra insipiente relación. Aquellas dos razones eran pachoncitas y peludas y se habían escondido todo ese tiempo bajo su cola. Resultó que mi “elegida” no se acoplaba a mi único requisito de perfil “una gata”. En éste punto podría aburrirlos con todas las situaciones que surgieron tras el descubrimiento de aquellas motitas, pero simplemente les voy a contar que ni una sola vez pensé en desechar a mi gata/gato ni emprender una nueva búsqueda.
De esa misma forma debemos aceptar que lo que nos cuentan otros o lo que cuenta de sí misma una persona no siempre será real y depende de nuestra jerarquización de requisitos si deseamos o no seguir tal relación. Lo importante es no dejarse llevar por prejuicios ya que las pasiones pueden algunas veces ser más útiles a la hora de buscar una pareja.
Al final la parte más difícil de convivir con una persona o con un gato (si, ya ahora sabemos todos que es un gato) es entender que la convivencia también requiere espacios de distanciamiento durante los cuales ambos seres puedan salir a cazar algunas lagartijas o a brincotear por los cafetales. Es permitirse tener espacios propios donde si lo deseas puedes invitar al otro y por otra parte tener espacios comunes donde ambos son propietarios. De la historia de Chat Fou (gato loco en francés) puedo concluir que algunas veces buscar una pareja inicia con planeamiento y estrategia pero nunca se estará exento de momentos divertidos de los cuales no puedes tener control, lo más importante en estas situaciones es tener claro que vos mismo ponés tus reglas y barreras y así terminás padeciendo o gozando la falta o demasía de éstas.
1-Chat Fou.
Algunos despertamos una mañana con la cosquillita en la panza por querernos emparejar. Esa profunda necesidad de encontrar otra soledad compatible con la nuestra para que en conjunto se vuelvan compañías y eventualmente amor, es acumulada durante algún tiempo hasta que nos resolvemos a iniciar la planificación de una estrategia.
Lo primero es fijarse el perfil del objetivo, darle forma a esa masa de piel, pelo y ojos que imaginamos, le podemos además asignar un sexo, un área de especialización y hasta un ingreso neto. En el caso de Chat Fou yo simplemente quería una gata. Una vez tengamos claro la forma interna y externa de nuestro objetivo, debemos iniciar un delicado escaneo a nuestro alrededor de manera que podamos identificar si alguno en nuestro entorno se acopla a nuestra construida descripción.
No basta con solo desear una cosa o un ser, también debemos de preocuparnos por planear lo que vamos a hacer una vez que descubramos la reciprocidad de sentimientos. Esto lo digo pues en mi caso una vez que tuve a mi gata en mi casa, Chat Fou se paseo reconociendo el terreno y luego se sentó con sus dos ojos de vidrio clavados en mi como preguntando: ok ya me tenés, ¿ahora qué hacemos? Pregunta a la cual yo no tenía respuesta. Por eso insisto, al buscar pareja, traten de tener claro que harán una vez logren atraer a su objetivo.
Una vez cumplidas todas la necesidades básicas del contrato social de iniciar una relación. Chat Fou dormía apaciblemente la tarde de ése primer día, cuando de repente en un giro del destino y de su cuerpo quedaron en evidencia dos razones que amenazaban el equilibrio de nuestra insipiente relación. Aquellas dos razones eran pachoncitas y peludas y se habían escondido todo ese tiempo bajo su cola. Resultó que mi “elegida” no se acoplaba a mi único requisito de perfil “una gata”. En éste punto podría aburrirlos con todas las situaciones que surgieron tras el descubrimiento de aquellas motitas, pero simplemente les voy a contar que ni una sola vez pensé en desechar a mi gata/gato ni emprender una nueva búsqueda.
De esa misma forma debemos aceptar que lo que nos cuentan otros o lo que cuenta de sí misma una persona no siempre será real y depende de nuestra jerarquización de requisitos si deseamos o no seguir tal relación. Lo importante es no dejarse llevar por prejuicios ya que las pasiones pueden algunas veces ser más útiles a la hora de buscar una pareja.
Al final la parte más difícil de convivir con una persona o con un gato (si, ya ahora sabemos todos que es un gato) es entender que la convivencia también requiere espacios de distanciamiento durante los cuales ambos seres puedan salir a cazar algunas lagartijas o a brincotear por los cafetales. Es permitirse tener espacios propios donde si lo deseas puedes invitar al otro y por otra parte tener espacios comunes donde ambos son propietarios. De la historia de Chat Fou (gato loco en francés) puedo concluir que algunas veces buscar una pareja inicia con planeamiento y estrategia pero nunca se estará exento de momentos divertidos de los cuales no puedes tener control, lo más importante en estas situaciones es tener claro que vos mismo ponés tus reglas y barreras y así terminás padeciendo o gozando la falta o demasía de éstas.
miércoles, 4 de agosto de 2010
No hay vestidos de princesa en talla REAL
Cuando estaba en humanidades de la UCR nos tocó leer el libro Rosario Tijeras escrito por Jorge Franco. Donde se mira el amor como una fila de seres donde uno ama al que está en frente pero esa persona ama a la que tiene al frente (and so on and so on) y existen 2 personas importantes en la imagen uno que es amado por todos (primero de la fila) y otro que no es amado por nadie, el último.
He de confesar que esta imagen me persiguió por unos años de mi vida y creo que todavía ahora cruje de vez en cuando en las noches dentro de mi armario. Algunos seres humanos viven y sienten el amor con tanta naturalidad como respirar pero existimos otros que nacemos obsesionados con el desamor. Este pensamiento puede sonar aterrador para muchos pero estoy seguro que muchos otros entienden a que me refiero.
El amor y sus instrucciones son sendamente expuestas de modo que sus ideas y metáforas sean adoctrinantes para las masas. El amor tiene colores definidos, frases predeterminadas, comportamientos normados e incluso tiene ese tonito gangoso con el que todos alguna vez nos habremos topado.
Por su parte el desamor no tiene nada en su lugar, es como una cueva oscura donde de un momento a otro topamos con luz sin poder explicarle a nadie dónde estuvimos ni el camino que seguimos para salir de ahí. El drama intrínseco del desamor es por sí mismo adictivo, muchas veces nos encontramos de nuevo ante la posibilidad de amar y el resultado final son pocos seres que se aman y que no se dicen nada.
No quiero que se me malentienda tachando estas actitudes como patológicas ( de eso ya existe bastante) sin embargo las relaciones comúnmente estables se componen por uno que ama y otro que solo se deja amar, el encanto al respecto está en el intercambio de roles y en la renovación constante. Recuerde: “SI SE ACABA, NO OLVIDE EXTENDER UN CERTIFICADO DE PARTICIPACIÓN Y SIGA ADELANTE” Permítase muchas equivocaciones, experimente el desamor no como algo triste si no como la más clara muestra de que usted no vive en un cuento de hadas, al fin y al cabo existen muy pocas personas que se ven bien con un vestido de princesa.
He de confesar que esta imagen me persiguió por unos años de mi vida y creo que todavía ahora cruje de vez en cuando en las noches dentro de mi armario. Algunos seres humanos viven y sienten el amor con tanta naturalidad como respirar pero existimos otros que nacemos obsesionados con el desamor. Este pensamiento puede sonar aterrador para muchos pero estoy seguro que muchos otros entienden a que me refiero.
El amor y sus instrucciones son sendamente expuestas de modo que sus ideas y metáforas sean adoctrinantes para las masas. El amor tiene colores definidos, frases predeterminadas, comportamientos normados e incluso tiene ese tonito gangoso con el que todos alguna vez nos habremos topado.
Por su parte el desamor no tiene nada en su lugar, es como una cueva oscura donde de un momento a otro topamos con luz sin poder explicarle a nadie dónde estuvimos ni el camino que seguimos para salir de ahí. El drama intrínseco del desamor es por sí mismo adictivo, muchas veces nos encontramos de nuevo ante la posibilidad de amar y el resultado final son pocos seres que se aman y que no se dicen nada.
No quiero que se me malentienda tachando estas actitudes como patológicas ( de eso ya existe bastante) sin embargo las relaciones comúnmente estables se componen por uno que ama y otro que solo se deja amar, el encanto al respecto está en el intercambio de roles y en la renovación constante. Recuerde: “SI SE ACABA, NO OLVIDE EXTENDER UN CERTIFICADO DE PARTICIPACIÓN Y SIGA ADELANTE” Permítase muchas equivocaciones, experimente el desamor no como algo triste si no como la más clara muestra de que usted no vive en un cuento de hadas, al fin y al cabo existen muy pocas personas que se ven bien con un vestido de princesa.
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