miércoles, 4 de agosto de 2010

No hay vestidos de princesa en talla REAL

Cuando estaba en humanidades de la UCR nos tocó leer el libro Rosario Tijeras escrito por Jorge Franco. Donde se mira el amor como una fila de seres donde uno ama al que está en frente pero esa persona ama a la que tiene al frente (and so on and so on) y existen 2 personas importantes en la imagen uno que es amado por todos (primero de la fila) y otro que no es amado por nadie, el último.


He de confesar que esta imagen me persiguió por unos años de mi vida y creo que todavía ahora cruje de vez en cuando en las noches dentro de mi armario. Algunos seres humanos viven y sienten el amor con tanta naturalidad como respirar pero existimos otros que nacemos obsesionados con el desamor. Este pensamiento puede sonar aterrador para muchos pero estoy seguro que muchos otros entienden a que me refiero.

El amor y sus instrucciones son sendamente expuestas de modo que sus ideas y metáforas sean adoctrinantes para las masas. El amor tiene colores definidos, frases predeterminadas, comportamientos normados e incluso tiene ese tonito gangoso con el que todos alguna vez nos habremos topado.

Por su parte el desamor no tiene nada en su lugar, es como una cueva oscura donde de un momento a otro topamos con luz sin poder explicarle a nadie dónde estuvimos ni el camino que seguimos para salir de ahí. El drama intrínseco del desamor es por sí mismo adictivo, muchas veces nos encontramos de nuevo ante la posibilidad de amar y el resultado final son pocos seres que se aman y que no se dicen nada.


No quiero que se me malentienda tachando estas actitudes como patológicas ( de eso ya existe bastante) sin embargo las relaciones comúnmente estables se componen por uno que ama y otro que solo se deja amar, el encanto al respecto está en el intercambio de roles y en la renovación constante. Recuerde: “SI SE ACABA, NO OLVIDE EXTENDER UN CERTIFICADO DE PARTICIPACIÓN Y SIGA ADELANTE” Permítase muchas equivocaciones, experimente el desamor no como algo triste si no como la más clara muestra de que usted no vive en un cuento de hadas, al fin y al cabo existen muy pocas personas que se ven bien con un vestido de princesa.

1 comentario:

  1. Muchos le tienen miedo al desamor, pero considero puede resultar una mejor experiencia que el mismo amor. Al final de cuentas toda experiencia es buena!

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